Querido Transantiago, te escribo esta humilde carta, con la esperanza de que llegue a tus manos en este día tan especial.
Ya has cumplido un año y fuiste muy deseado por tus padres… lo recuerdas?
Antes de nacer ya todos te conocían, todos esperaban con ansias tu pronta llegada, llena de sobresaltos… si hasta contrataron un payasito para nacimiento… como no recordarlo!!!

Y así han pasado tus primeros días de vida… primero te esperamos con ansias… con ganas de verte pronto y conocerte… pero ha sido difícil soportarte… nadie se esperaba realmente lo que sucedió… tu padre te regaló al Orfanato Gobierto…

Y ya nadie quería hacerse cargo de ti… que crueldad… gritar por todos lados que vendrías y siendo tan pequeño te dejaron botado. Menos mal que llegó tu padre adoptivo el cual se ha hecho cargo -en parte- de las travesuras las cuales nadie quiso asumir como culpas propias.
Es que eras tan pequeño y fuiste lanzado al mundo. Nadie lo previó… obviamente, si no… no hubieras venido tan prontamente a este mundo.
Pequeño rufián… ya perdí la cuenta de cuantas muertes traes en tu espalda. Te encanta sofocar a la gente, hacerla esperar horas, hacer que las personas que te visitan lleguen tarde a sus casas y se peleen con sus familias. Niño malo… eres nuestro anticristo… si… si los chilenos somos chauvinistas… si los demás tienen… nosotros también.
Pequeño diabillo eres nuestro anticristo.






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